lunes, 30 de enero de 2012




Crónica del día de 26 de agosto del 2008

Hoy Madrid Rumbo al Sur ha despertado más temprano de lo normal. A las 5 de la mañana, entre bostezos y mosquiteras, comenzaba nuestro séptimo día aquí.

Tras unas horas de autobús hemos llegado a Ségou, un pueblo al lado del río Níger. Nuestros ojos se han encharcado y nuestra boca se ha hecho agua al ver que íbamos a comer carne con patatas fritas en un restaurante.

Hoy Madrid Rumbo al Sur vestía de otro color ha cambiado el beige de su habitual uniforme por el rojo de los chubasqueros, el rojo de la arena de África. Hemos atravesado el río en pinazas mientras llovía. Nos hemos empapado muchísimo y las botas nos pesaban tres kilos cada una por pisar tanto barro, pero ha merecido la pena.

El poblado de la otra orilla era un nuevo mundo las calles encharcadas le daban un toque mágico al lugar. Los niños, las mujeres, las cabras y las casas de adobe. Todo era mágico. Una anciana nos mostraba como realizar sus vasijas en cerámica. Moldeaba la arcilla con la facilidad con la que un niño de este continente te regala su sonrisa.

Cada ventana, cada paso que doy, cada suspiro en el que percibo el olor a especias, el olor de esta tierra, cada gota de lluvia en mi cara, cada rincón de este lugar. Me tiene enamorada.

El paseo en pinazas, o más bien la aventura, me ha hecho reflexionar sobre la inmigración, sobre la gente que lo arriesga todo.

A decir verdad todo aquí me hace reflexionar.

Este viaje me está cambiando, lo sé. Aún no sé que pasará el día que nos vayamos, pero de momento sólo puedo decir que África es increíble. Al menos sé que mañana volveré a despertar en este sitio, despertaré de mis sueños para entrar en otro.

Rocío Simón Martínez
Expedicionaria de MRS 2008



Lo echo tanto de menos...

nunca conseguiré llenar el vacío que ella dejó en mi

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