jueves, 18 de octubre de 2012

MRS 2012 - Crónica 11.07.2012
Cuando el oscuro cielo lleno de estrellas va transformándose poco a poco en azul claro, me doy cuenta de que otro día más nos han dado las tantas enviando las novedades a la Web.
Amanece en la selva que nos envuelve con sus sonidos de vida madrugadores, con sus olores a hierba fresca. Exóticos pájaros cantan con ritmos a punto de convertirse en una canción tipo bossa nova. Todo el verde que nos rodea rebosa alma.
Luego, mas avanzado el día, recorremos caminos entre la selva y poblados de agricultores. La naturaleza nos envuelve y parece imposible pensar que hay personas que viven en estas tierras. Cuando cruzamos sus poblados con el convoy salen a las puertas de sus casas y nos saludan con la mano. Los niños se ríen a carcajadas y corren detrás de las pick-up con los brazos extendidos intentando alcanzarnos.
Niños cuyas madres levantan cada día África, y la amamantan con sus pechos desgastados, pero ellas siempre resisten con sus bebés en brazos. Con la mirada firme y segura hacia el mañana.
Benditas madres que nos crían, nos enseñan y nos quieren. Benditas también las madres que están aquí como misioneras, trabajando cada día en la preciosa tarea de la enfermería.
Yo amo África, a sus gentes y a las madres. Pero creo que jamás podré amar a algo o a alguien más que a la mía.
El día se despide en el poblado de los Baka, una de las últimas poblaciones de pigmeos que persisten. Cazadores nómadas que nos acogen en sus casas de hojas de palmera con olor a humo.
Me quedó así, tumbada en la hierba de la selva con los cánticos de los Baka de fondo y mirando este cielo repleto de estrellas. A veces, sólo si cierras los ojos, puedes sentir África así: impregnada en la voz de estos niños y niñas que nos trasladan siglos atrás, a las civilizaciones más antiguas. Y puedes confundir las luciérnagas que revolotean a tu alrededor con las estrellas.
Mañana seguiré aquí y despertaré en estas tierras rojas de nuevo.
Despertaré de mis sueños para entrar en otro…
 
bananas y poquepic


niños en casa del poblado baka

casas en el poblado baka

mujer baka dando el pecho a su bebé
 
 
Fotografias de J.l.Cuesta

Mis motivos 13O, 18O

En cuanto a la cacerolada del sábado pasado, 13 de Octubre, Global Noise:

Creo que todos tenemos muchos motivos para salir a la calle a expresar nuestro descontento. 

Para empezar, se nos está cargando con un peso que no tenemos por qué llevar a nuestras espaldas. Nuestros políticos solicitaron ayuda al Banco Central Europeo (dinero que, por cierto, es dinero público) para rescatar a los bancos privados. Personalmente no estoy en contra del rescate de los bancos, porque estamos desgraciadamente en sus manos y si caen ellos, caen con todos nuestros ahorros. Pero el rescate debe ser controlado rigurosamente, y más aún cuando hablamos de dinero público. ¡Es nuestro dinero! Y no tenemos por qué permanecer quietos y conformarnos con esta forma de actuar.

Salimos a la calle porque sabemos que hay otras alternativas. Islandia es el claro ejemplo, y curiosamente ningún medio habló demasiado de él.  En 2008 su sistema bancario quebró, y el gobierno decidió no rescatar a ningún banco y sorprendentemente no fue ninguna catástrofe.  Se aseguraron las cuentas corrientes para que los ciudadanos no perdieran su dinero. El gobierno hizo un balance de cuánto dinero se perdería optando por que se rescatasen a los bancos, o por su no rescate.  Se decidió lo segundo.

El pueblo islandés comenzó las protestas de su “Revolución Islandesa” con dos decenas de personas. Poco a poco se convirtieron en miles, y acamparon haciendo turnos.

Se consiguió la dimisión del gobierno, del director del Banco Central y del director de la supervisión financiera del país.  Se consiguieron también elecciones generales y una reforma de la constitución.

 La deuda es de bancos y empresas privadas, no de los ciudadanos de a pie. Por eso gritamos ‘no debemos, no pagamos’. Sabemos que se puede solucionar de otra manera, y no con reformas laborales, recortes de servicios sociales, y rescate de las bancas.

Por último, he salido a la calle por mi futuro y el de todos los jóvenes españoles. Con esta situación de recortes sólo consiguen nublar nuestros sueños, y obligarnos prácticamente a salir del país para conseguir un trabajo. Me quedan dos años para terminar la carrera, y no sé realmente si para ese día habrá posibilidad de trabajar en lo que quiero.

Están propiciando un ambiente de tal descontento, que lo único en lo que va a desembocar es en una revolución social y una fuga de cerebros.

Y hoy; 18 de octubre, junto con el día de ayer, hemos hecho jornadas de huelga en institutos y de lucha en las universidades, por los recortes en educación, por la subida de tasas universitarias, y porque queremos educación pública y de calidad.